TOXINA BOTULÍNICA O BÓTOX

La inyección con toxina botulínica tipo A se trata de uno de los tratamientos de medicina estética facial más empleados en la actualidad para el tratamiento y prevención de las arrugas de expresión.

Su aplicación sobre la musculatura facial produce la reducción en la contracción de la misma, de forma selectiva y temporal, por bloqueo de las terminaciones nerviosas colinérgicas periféricas.

  • ESTÉTICAS: Arrugas faciales causadas por hiperactividad muscular (frente, entrecejo y patas de gallo), tratamiento de la sonrisa gingival, arrugas periorales, comisuras labiales caídas o bandas platismales Además también permite la corrección del descenso de la punta nasal en sonrisa.
  • MÉDICAS: síndrome miofascial o contractura en musculatura masticatoria, migrañas, hiperhidrosis o sudoración excesiva y asimetrías faciales secuelas de parálisis facial.

La infiltración de la toxina botulínica se realiza mediante pequeñas punciones a nivel subcutáneo o intramuscular. Se trata de un procedimiento  mínimamente invasivo tras el cual puede retomar su vida diaria habitual.

Los efectos de la toxina botulínica empiezan a ser evidentes a los 7-9 días tras la infiltración. En ocasiones es necesario realizar retoques en la primera visita de control para conseguir los resultados deseados.

Lo habitual es que los resultados duren entre 4 y 6 meses, sin embargo las características propias de cada paciente (tono muscular, expresividad, metabolismo del fármaco), pueden modificar dichos tiempos. Lo recomendado es realizar 2-3 sesiones anuales durante los primeros 2-3 años. Posteriormente las sesiones suelen espaciarse en el tiempo por perdida de tono parcial en el músculo.

Está contraindicado en pacientes con enfermedades neuromusculares como la miastenia gravis o la esclerosis lateral amiotrófica. Tampoco debe emplearse en embarazadas, lactancia o sobre procesos infecciosos cutáneos.

No es posible infiltrarlo así mismo en pacientes con alergias a la albúmina del huevo o alergia a la propia toxina.

Durante las primeras 24 horas hay que: evitar masajear la zona o realizar deporte moderado, acudir a saunas o piscinas. No es recomendable tumbarse durante las primeras 4 horas.

Son muy poco frecuentes, pero es posible la difusión del fármaco a musculatura no deseada produciendo: caída del párpado superior, sequedad ocular, asimetría facial, ausencia de respuesta a la toxina botulínica (normalmente por resistencia a la misma) o síntomas pseudogripales.

Todas ellas de carácter temporal.