RELLENOS FACIALES O FILLERS

Los rellenos faciales o fillers son productos que, infiltrados de forma subcutánea, permiten corregir las arrugas estáticas faciales y restaurar la perdida de volumen provocadas por el paso del tiempo.

Durante el proceso de envejecimiento la piel pierde elasticidad, tono y firmeza. Esta degeneración favorece la aparición de pequeñas arrugas alrededor de los ojos y boca, además de la perdida de volumen y soporte en pómulos, labios y contorno mandibular.

El producto estrella es el ácido hialurónico, un material que se encuentra en la matriz extracelular de nuestra piel y que es reabsorbible y compatible con el cuerpo humano.

A los 20 años es posible realizar tratamientos cutáneos faciales que mejoren la hidratación y luminosidad de la piel, perdida por efectos del sol, tabaco y contaminación. Además, permite rediseñar contornos a través del perfilado labial o la rinomodelación en pacientes que desean mejorar la forma o tamaño tanto de labios como de nariz.

A partir de los 30 años cuando los rellenos faciales tienen su máxima aplicación, ya que es en este momento cuando es posible prevenir los signos de la edad: flacidez, perdida de volumen, o relleno de arrugas finas.

A raíz de los cambios hormonales producidos por la premenopausia, desde los 45 años, es cuando los fillers tienen la función de restaurar volúmenes perdidos, redefinir contornos y estimular la síntesis de colágeno propio, con el fin de recuperar las proporciones faciales previas al proceso de envejecimiento.

Se pueden clasificar en dos grandes grupos:

  • REABSORBIBLES: son los únicos permitidos y recomendados actualmente para infiltraciones cutáneas. Los más conocidos son: el ácido hialurónico, colágeno, hidroxiapatita cálcica (Radiesse) y el ácido poliláctico.
  • NO REABSORBIBLES: prohibidos por sus importantes complicaciones a medio-largo plazo. Los más utilizados fueron: las siliconas líquidas, metil metacrilato y acrilamidas.

Las zonas más habituales a tratar mediante rellenos faciales son:

  • LABIOS Y CÓDIGO DE BARRAS: permite redefinir y diseñar el perfilado labial, además de aumentar su grosor o eversión.
  • RINOMODELACIÓN: permite camuflar pequeños defectos estéticos en la forma de la nariz, sin necesidad de pasar por cirugía.
  • SURCOS NASOGENIANOS: mediante el relleno del propio surco nasogeniano o mejorando el volumen del pómulo, es posible suavizar surcos marcados por la edad.
  • CONTORNO MANDIBULAR y MENTÓN: mediante el aumento localizado en el mentón o mediante el retensado del contorno mandibular podemos redefinir la forma y volver a armonizar el rostro.
  • PÓMULOS: a través de infiltraciones localizadas en la zona malar, restauramos la triangularidad de la cara y creamos un perfil mas definido y femenino.
  • MASCULINIZACIÓN DE LA MANDIBULA: es posible el marcaje de los ángulos de la mandíbula, así como del mentón para lograr unos ángulos faciales más masculinos.
  • BANDAS PLATISMALES DEL CUELLO: mediante la infiltración de toxina botulínica y posterior infiltración de fillers, conseguimos un aspecto más juvenil del cuello.
  • RELLENO DE ARRUGAS ESTÁTICAS: eligiendo en cada caso el producto específico para cada zona.

No. Cada producto tiene unas propiedades reológicas que lo definen, y que determinan el tipo de arruga a tratar, la profundidad a la que infiltrar y la duración del mismo.

Habitualmente los ácidos hialurónicos de bajo peso molecular o poco reticulados se emplean para: hidratar, arrugas finas de frente y patas de gallo o arrugas finas de la cara.

Los de peso molecular medio son usados para: arrugas medias, perfilado y relleno de labios y surcos nasogenianos.

En casos en los que es necesario redefinir contornos o aportar volumen será necesario el empleo de ácido hialurónico de alto peso molecular o hidroxiapatita cálcica, como ocurre en casos de: perfilado mandibular, aumento de mentón, aumento de pómulos o fosa temporal.

Sí. Normalmente son tratamientos que suelen asociarse entre sí o junto a la inyección de toxina botulínica para conseguir los máximos resultados sin cirugía.

Depende el producto usado y la zona tratada. Lo habitual es que los de bajo peso molecular duren entre 6-9 meses, mientras que los de alto peso molecular entre 18 y 24 meses.

Está contraindicado en pacientes con enfermedades autoinmunes no controladas. Tampoco debe emplearse en embarazadas, lactancia o sobre procesos infecciosos cutáneos.

No es posible infiltrarlo así mismo en pacientes con alergias a componentes del ácido hialurónico.

Es posible reincorporarse a su vida diaria normal tras la infiltración. Durante las primeras 24 horas hay que: evitar masajear la zona o realizar deporte moderado, acudir a saunas o piscinas

No. Son tratamientos complementarios que permiten frenar y prevenir los signos del envejecimiento. Sin embargo, cada caso debe ser evaluado individualmente para evaluar las indicaciones y límites de la técnica.

Son muy poco frecuentes, casi anecdóticas. Las más frecuentes son hematomas, edema, asimetrías en la cicatrización, visión borrosa o visión doble. Todas ellas suelen ser de carácter temporal.

Son poco frecuentes, pero es posible la aparición de hematoma en la zona de punción, infección, alteraciones en la sensibilidad, reacción alérgica o asimetría en el resultado. La complicación más grave es la obstrucción arterial, sin embargo, es manos de un especialista cualificado es un riesgo casi inexistente.